Tomas decisiones, decisiones que van a condicionar tu vida, decisiones que inevitablemente nunca son las correctas. Llega un momento, en el cual ya no sabes diferenciar el bien del mal, que es lo que te conviene o lo que no, llega un momento, que ya no sabes que es lo que quieras o lo que has dejado de querer.
Y entonces todo empieza a ir mal, como si te hubieras traído la mala suerte tu sola, como si siempre buscaras las salidas mas difíciles, mas dolorosas, mas estúpidas.
Pero pequeña niña, no me llores ahora, no te me hundas aunque te cueste seguir, aunque el mal gane al bien, aunque tu corazón haya dejado de latir y tus pulmones de inspirar, aunque creas que te vas a derrumbar, recuerda; que estas en el suelo y que el suelo es solido como tu espiritu, solido, para que puedas alzarte otra vez, pequeña, para que puedas levantarte una vez mas.

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